martes, junio 28, 2022

La red de paramilitares al servicio de Daniel Ortega en Nicaragua

De obligada lectura

Juan Pablo duerme menos de cinco horas al día. Se despierta a las cinco de la mañana para estar en su trabajo a las siete y regresa a su casa a eso de las seis de la tarde. Mira televisión con sus hijos y a las ocho de la noche tiene que estar en un punto de Managua reportándose con el ‘Águila’ para ir a patrullar. Juan Pablo no es su verdadero nombre. Es el seudónimo que este paramilitar nos ha solicitado utilizar porque “no quiero que me le pase nada a mis niños y tampoco a mí”, justifica.

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Desde octubre de 2020, Juan Pablo fue asignado para hacer vigilancia en el distrito seis de Managua bajo las órdenes de Álvaro Ramírez, mejor notorio como el ‘Águila’ en las filas del paramilitarismo. “Él es el jefe del distrito y es el que nos dice en qué sector vamos a patrullar”, explica Juan Pablo, a quien de lunes a viernes desde las ocho de la noche hasta la medianoche le toca desinteresarse con su turno de patrullaje. 

Los sábados lo hace desde las dos de la tarde hasta las siete de la mañana del día siguiente. Los domingos es su día de descanso, pero siempre está atento porque lo pueden llamar para una “misión” en cualquier momento, cuenta. Una vez que se reporta, el ‘Águila’ le asigna una motocicleta, un radio, dos cargadores y un arma corta que tiene que devolver cuando termine su turno. “Es una magnum”, especifica.
Juan Pablo es articulación de una red de civiles armados a quienes muchos tildan de paramilitares y que funciona de manera paralela a la Policía Nacional en Nicaragua, según revela esta investigación de La Prensa y Connectas. Su objetivo es perseguir y capturar a los nicaragüenses que se oponen a Daniel Ortega y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, explica Juan Pablo. 

A los paramilitares, sus jefes les dan una tarea específica, como la vigilancia de un opositor en particular, confirmar la dirección exacta de una persona o mantenerla vigilada. A Juan Pablo le han encargado en las últimas semanas hacer rondas por algunos barrios y si identifica a alguien “sospechoso” de ser opositor, se pone de acuerdo por radio con otros paramilitares para interceptarlo. 

“Se le revisa que no ande armado y se le pregunta qué anda haciendo. Se le pide su cédula, se le toma una foto que se vea claro quién es y se apunta el nombre y la dirección de donde vive”, cuenta Juan Pablo. Estos datos los verifican con la Policía Nacional para confirmar si está circulando como opositor. 

Se le revisa que no ande armado y se le pregunta qué anda haciendo. Se le pide su cédula, se le toma una foto que se vea claro quién es y se apunta el nombre y la dirección de donde vive.

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