sábado, julio 2, 2022

Matías Oyola, capitán de Barcelona Sporting Club: ‘No me considero un símbolo, solo un tipo querido por los hinchas’ | Fútbol | Deportes

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El ‘Pony’ lleva 13 temporadas seguidas en Barcelona SC, 402 partidos con la misma blusa y porta el brazalete de capitán.

A Matías Oyola no lo abruma hablar de lo cerca que pueda estar su retiro, ni que se le pregunte sobre el secreto de su longevidad deportiva; él responde sin rodeos que sabe que a su edad (en octubre cumplirá 39 años) podría seguir vinculado al fútbol, pero en otro rol. El Pony lleva 13 temporadas seguidas en Barcelona SC, 402 partidos con la misma blusa y porta el brazalete de capitán. Por delante tiene con el equipo la definición de la primera fase de la LigaPro y los octavos de final de Copa Libertadores-2021, razones válidas para que el argentino-ecuatoriano crea en una nueva extensión de contrato y retrasar su llegada a la dirección deportiva. De esa posibilidad y de otros temas, como la bienvenida que en julio de 2009 le dio Clímaco Cañarte, un grande de todos los tiempos con Barcelona SC, habló el Capi en entrevista con EL UNIVERSO.

¿Se acuerda de aquel Matías Oyola que llegó a Barcelona SC el 15 de julio de 2009?

Por supuesto. Esos recuerdos siempre quedan en la memoria. Me acuerdo que llegué al aeropuerto y había un montón de gente esperando. Me asombró que tantos periodistas estuvieran esperando mi llegada. Desde ese momento entendí lo que generaba Barcelona para el país. No estaban esos periodistas por mí, sino por el jugador que arribaba para Barcelona.

Clímaco Cañarte, leyenda torera, le reveló a EL UNIVERSO lo que le dijo a usted el día que le dio la bienvenida al club: “Esta camiseta pesa mucho y no cualquiera se la pone”.

No recordaba textualmente esas palabras. Realmente, de parte de él, ver lo que significaba Barcelona para él que haya transmitido esos deseos de que me vaya bien, no me voy a olvidar. Me pone muy contento que (Cañarte) se acuerde de mí.

¿El 31 de diciembre próximo se termina su carrera en el club?

Yo me siento muy bien. Es verdad, como decía Clímaco, que a partir de los 30 o 33 años siempre la pregunta que le hacen a uno es hasta cuándo piensas jugar y qué piensas hacer de diciembre en adelante. La verdad es que trato de disfrutar el presente y el hecho de poder competir a la par de compañeros o de rivales que tienen 10 o 15 años menos que yo y no sentirme, desde lo físico, inferior. Yo me siento bárbaro y la verdad es que no sé qué irá a pasar de diciembre en adelante. Yo quiero sentirme útil.

¿En qué se está especializando por si el momento del retiro llega en finales de este año?

Mi deseo es poder seguir ligado desde el deporte en sí y me estoy preparando para eso. Hace poco terminé un curso de gerencia deportiva, que lo impartían online desde Uruguay; actualmente estudio en el curso de técnicos, online, de la Escuela César Luis Menotti, en Argentina. Me encantaría seguir desde ese lugar, desde el campo de juego, desde el fútbol.

Seguramente su esposa y sus hijos lo animan a seguir, al menos un año más, en carrera.

Sí, mi esposa me soporta todas las decisiones que tome. Ella es la persona más realista a la hora de decirme las cosas y en la que yo me apoyo a la hora de tomar una decisión. Ella me aconseja siempre que tome la decisión que me haga sentir feliz.

¿Qué es lo mejor y lo peor que ha vivido en Barcelona SC?

Lo mejor, los campeonatos y poder festejarlos con la gente, es algo maravilloso. En el 2020, a diferencia del 2012 y 2016, nos dejó un sabor agridulce por el hecho de no poder festejarlo con la hinchada. No creo que haya un club en Ecuador donde uno pueda sentir la consecución de un título como se vive en Barcelona. A nivel internacional también lo vivimos, en Buenos Aires, antes de ir al partido con Boca Juniors. Los clásicos ganados y la Copa del 2017 también fueron momentos hermosos. Creo que teníamos un gran equipo, una gran idea de juego y un gran cuerpo técnico como para poder llegar a la final de esa Libertadores y ganarla. Y los más tristes: no ganar la final del 2014 (ante Emelec) o la desazón misma del 2017, de creer que podíamos llegar a la final y levantar la copa y no poder lograrlo. Otro momento feliz es del 2009, cuando se logró permanecer en primera en el partido memorable contra Liga de Portoviejo.

Le tocó un riesgo de descenso, un título luego de 15 años y un pase a semifinal de Copa Libertadores tras 19 años, ¿cómo resume esas tres vivencias?

Maravilloso todo. Quizás lo del 2009 fue un poco más ‘pesado’ de llevar, por así decirlo, porque fue un semestre en el que no podíamos ganar de visitante y cuando veníamos acá (Monumental) tampoco lo lográbamos. Por suerte el grupo se pudo sobreponer al mal semestre, y en esos dos últimos partidos, contra Macará de visitante y Liga (P) de local, logramos lo que nos habíamos propuesto: dejar al club en primera división.

¿Imaginó una permanencia tan larga en Barcelona SC y en el fútbol?

Sí, porque siempre me lo propuse. Desde años anteriores siempre tuve el deseo de jugar hasta esta edad, pero siempre con el convencimiento de sentirme bien y a la par de las condiciones de mis compañeros.

¿Qué se siente haberse convertido en símbolo canario?

Soy un poco ajeno al hecho de sentirme símbolo o cosas por el estilo, simplemente me siento un poco querido por el hincha. Ese sentimiento lo tomo como una responsabilidad enorme porque trato de devolverle eso al hincha cuando me toca jugar.

¿Cuál es el secreto de su longevidad como futbolista?

El trabajo, ser responsable en entrenamientos y hacerme cargo de la realidad en que vivo. Yo no puedo pensar tampoco en que tengo 38 años y creer que puedo jugar como si tuviera 25, al contrario. O que puedo entrenar o que puedo hacer la vida que llevaba a los 26 años. Sé que a mis 38 años tengo que comer mejor, descansar mejor, para poder llegar a los partidos de la mejor manera. (D)

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