lunes, agosto 8, 2022

La crisis del ‘subprime’ en el sector cafetero

De obligada lectura

Solo era cuestión de época para que se cumpliera la profecía sobre el mal manejo del riesgo en los contratos de futuros de la Federación de Cafeteros: las pérdidas acumuladas superan ya los 120 millones de dólares, más de lo que todo un año pagan las 550 mil familias cafeteras por cuenta de la contribución cafetera.

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La Federación de Cafeteros y el gabinete fueron citados recientemente a control político en el Senado y la Cámara. Se les imputa por el mal diseño técnico y jurídico de los llamados ‘contratos de futuros’ que hicieron con las cooperativas de cafeteros para comprar café a un precio a priori establecido, y que a su vez las cooperativas hicieron con los productores. Como el precio en el momento de entrega resultó ser mucho mayor que el acordado, los cafeteros incumplieron las entregas, pues les resultaba mucho mejor venderles el café a mejores postores. A su vez, eso indujo a las cooperativas a incumplirle a la Federación.

Por no haber escrito contratos rigurosos, con depósitos iniciales para comprender cambios de precios y con otras garantías de cumplimiento, la Federación en la práctica les otorgó a las cooperativas una opción ‘put’ gratis para vender el café si los precios bajaban, pero no cumplir si los precios subían. En la práctica, el volumen de los futuros fue inmenso: como cooperativas y productores no incurrían en ningún costo al momento de anunciar el negocio, se creó una onda especulativa como la del ‘subprime’ de hipotecas en Estados Unidos en 2018, en la cual se ofrecían derivados financieros sobre otros derivados con mínimos costos. El problema se extendió al resto del mercado en la medida en que algunos exportadores privados copiaron el instrumento de la Federación para no perder participación en el mercado.

Mientras el mercado se movió en un margen estrecho, los productores cumplieron los compromisos. La Gerencia Comercial de la Federación se entusiasmó, al punto de promover el instrumento hasta con los técnicos agropecuarios del servicio de extensión.
Pero cuando los precios repuntaron, en abril de 2021, los productores y las cooperativas comenzaron a incumplir masivamente a la Federación. En lugar de salir a liquidar las posiciones en la bolsa que estaban amarradas a los contratos incumplidos, la Federación prefirió doblar las apuestas: salió a ofrecer nuevos contratos a precios más altos, a las mismas cooperativas que venían incumpliendo.

Hoy en día con precios en la bolsa a 2,40 dólares la libra, prácticamente nadie está cumpliendo con la promesa de entregar el café al precio prometido de 1,30 dólares la libra. El año pasado no se cumplieron ni el 10% de los ‘contratos’ de futuros. Pero faltaba la cereza del ponqué: los ‘contratos’ ni siquiera existían. En efecto, sólo en meses recientes, la Federación se ha puesto en la tarea de formalizar las intenciones de compra que hicieron las cooperativas a través de WhatsApp en los dos años anteriores. La única cooperativa que reconoció los contratos fue la de Andes, que no tenía escapatoria porque estaba intervenida por la Supersolidadria, y hoy está quebrada.

Con este gabinete pensando más en el daiquiri del 8 de agosto -como lo dijo un defensor en el reciente debate en la Cámara- la Federación convenció al ministro de Hacienda en dejar todo en el balance general del Fondo Nacional del Café como una cuenta por cobrar, a plazos cada vez más lejanos y sin hacer ninguna provisión. Prendiendo velitas para que en un futuro el precio vuelva US$1,30 dólar, y la tasa de cambio a 3.500 pesos por dólar.

El ministro de Hacienda, en el debate en la Cámara, fue claro en señalar que ese lío no es con él, ya que su participación en el Comité Nacional se limita al diseño de la política cafetera; descargando toda la responsabilidad del problema en la administradora del Fondo: la Federación de Cafeteros.

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La Federación, por su parte, espera ahora el milagro que el gabinete que comienza el 7 de agosto no entienda mucho del tema y con el época se diluya su responsabilidad en la creación y manejo del ‘subprime’ cafetero. Como decía Gabriel Silva: los logros son individuales y los errores colectivos.

Eduardo Lora y Felipe Robayo

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