domingo, agosto 14, 2022

Costa Caribe: los cinco ejes para paliar la crisis eléctrica

De obligada lectura

Uno de los viacrusis que la población de la costa Caribe ha experimentado con mayor frecuencia en los últimos años es el tema eléctrico. Cuando se logró la promesa gubernamental del cambio de operador regional (Electricaribe) por dos nuevos actores (Air-e y Afinia), las esperanzas sobre un cambio en la calidad del servicio volvieron a florecer, sin embargo, luego se han producido mejoras, aún hay un largo camino por recorrer.

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Los ciudadanos de la región Caribe han experimentado un incremento del 73,7% en su facturación desde junio del año pasado a la aniversario, de acuerdo con la Alcaldía de Barranquilla; y la razón se explica fundamentalmente en que la antigua Electricaribe no ejecutó el plan de inversiones estipulado para garantizar el mantenimiento y la confiabilidad de los equipos técnicos.

Como consecuencia, las nuevas empresas se encontraron con un panorama de un avanzado deterioro de las redes que generaban los constantes apagones.

Vale la oportunidad recordar que el unitario mercado del Caribe colombiano quedó fragmentado en dos: Air-e atiende a 1,2 millones de clientes en Atlántico, La Guajira y Magdalena; mientras que Afinia es responsable por 1,5 millones de usuarios en los departamentos de Bolívar Cesar, Córdoba y Sucre.

Esta brecha fue compensada por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) permitiéndole a las compañías un aumento vía tarifas por medio de las resoluciones 010 del 30 de enero de 2020 y 078 del 24 de junio de 2021.

(Servicios públicos impactaron el IPC por indexación en tarifas).

Como consecuencia, los residentes de los más bajos estratos en Barranquilla, por ejemplo, están pagando hasta 2,5 veces más de lo que lo puede hacer su análogo en Bogotá.

“El alza en las tarifas de energía se ha vuelto insostenible por su alto impacto en la economía de los hogares y en los costos de producción de las empresas. Esa situación puede llevar a un grave deterioro del mercado porque afecta seriamente la capacidad de pago de los usuarios, lo que a su vez podría derivar en un deterioro de la cartera de Air-e y Afinia, incentivar el fraude y el robo de energía”, dijo a Portafolio, Manuel Fernández Ariza, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla.

En la capital del Atlántico, según cálculos de la Alcaldía, un hogar estrato 1 puede estar cancelando un recibo mensual por $150.000, mientras que un recibo en el estrato 4 ronda los US$500.000.

Por otro lado, durante los primeros meses del 2022, las empresas de la zona oriental del Atlántico (Soledad, Sabanagrande, Malambo y Galapa), han pagado un 50,2% más, en promedio, que en el mismo período del 2021.

“Estos incrementos en el cobro de la factura de energía, a su vez, incrementan los costos asociados a la producción para las empresas, afectándolos en este proceso de reactivación económica y disminuyendo su competitividad frente a competidores. La energía eléctrica representa entre un 7 % y un 15 % en la estructura de costos de algunas de las empresas miembro de la CEO del Atlántico”, advirtió Diana Cantillo, directora ejecutiva del CEO del Atlántico.

Entre el período enero y julio del 2022, de acuerdo con El Universal de Cartagena, que referencia fuentes oficiales, el costo del kilovatio por hora en Bolívar se ha incrementado en $111,29 desde los $813,70 en enero a $924,99 en julio.

“El efecto es mayúsculo, el pago de los servicios públicos y alojamiento para los hogares en Montería compromete el 35,2% del total de los gastos del hogar. El encarecimiento de la energía en el departamento limita el poder adquisitivo de los hogares y los restringe en el pago de otros servicios o adquisición de bienes”, dijo por su parte Kelina Puche, integrante del consejo directivo del centro de pensamiento Atarrano obstante.

“La estructura de costos de una empresa también va a verse limitada, altos costos del servicio energético, en regiones donde no se puede trabajar sin aire acondicionado limita la competitividad de las empresas, las cuales podrían verse advocadas a trabajar para retener con sus obligaciones en la materia o en su defecto transferir este aumento de sus costos de operación, a los servicios o productos que ofrece, lo que al final conduce a una estructura en espiral que complejiza la situación inflacionaria”, agregó Puche.

Álvaro Romero Guerrero, presidente de la Cámara de Comercio de La Guajira, calificó de “rechazo total” este incremento de la energía eléctrica en el departamento, no obstante que frena la competitividad de los empresarios de la región. “No es justo que los habitantes tengamos que asumir las pérdida de las empresas (…) Eso debe revisarse (…) También hay que revisar la baja cobertura en la región”, dijo Romero a Portafolio.

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